Lenguaje de viajando conmigo
Siempre me ha gustado el lenguaje de la palabra escrita, de las imágenes que rondan el mundo en silencio, del amor que se expresa con dulzura, de los pinceles que difuminan colores a través de las almas, de las sensaciones de los olores cuando se cierran los ojos, del roce de la persona amada… Viajando conmigo es una bitácora por el mundo de mis sensaciones… me acompañas?
Solo puedo decir que cada nuevo destino con billete de vuelta, me enseña un pedazo de mi que desconocía.
Y llegó el Carnaval...
Seis meses
Mientras ella descubría con sus manos y su carita la sensación de tocar el vidrio, yo, la observaba y sentía aquel silencio de nuestras presencias ausentes de palabras y llenas de mucho amor… en ese entonces pensé… “ a veces, no son necesarias las palabras… a veces hasta el silencio me hace feliz”…
Aquel momento lo quise inmortalizar con una foto, pero para mis adentros, decidí dejarlo para otro día en que aquel disfrute se pudiese romper… no quería “trancar” un momento que era solo nuestro…Allí sentadas juntas, tomadas de la mano, mirando las gotas, sintiendo el frío del vidrio, me sentí absolutamente afortunada…
Ya tiene seis meses, juega sola, se duerme sola, ríe con picardía, le encanta que le tire besos, ellos le producen carcajadas… ya sabe escoger entre sus juguetes favoritos…
Coloqué montones de juguetes en una cesta, ella extiende su mano tomar el juguete que más le gustan… al final la cesta queda “casi” vacía, pero de primero siempre escoge sus favoritos, desde luego ya decide…
Pero por sobre todo es una “dormilona” … duerme después de cada comida y en la noche duerme entre 10 y 11 horas continuas… mira que es buena!! :) es un osito...
Después de un mes de luchar con que se comiese la papilla de fruta, ahora le encanta… le encanta la pera y el plátano (cambur)…
Cada día la veo cambiar… cada día la veo más grande, más movida… cada día me sorprende con algo nuevo… desde luego nos la pasamos bien juntas :)
Cinco meses
Tiempo para reír, para llorar, para volar, para cantar, bailar, abrazar, besar, mimar, dejarme mimar, hablar, tocar, sentir, mirar, oler… huy el tiempo… no hay forma ni manera de detenerlo… voy deslizándome entre su “tic tac” intentando sujetar algún “tic” pero se me escapan los “tacs” y continúa…
En el paso de los cuatro a los cinco meses, me doy cuenta que he caído en el “síndrome de la madre monotema” .
Para mis adentros pienso… por favor no me pregunten sobre mi hija, puedo pasar horas hablando de sus virtudes, de sus cosas y eso que aún no habla!... jajajajaja… intento controlar este impulso que tienen las madres de hablar de hablar, hablar y hablar de sus hijos!...
Me desconozco, me alejo de mi y me acerco más a ella. Y al acercarme a ella, también me acerco a mí, y cuando la mimo, me estoy mimando, cuando la huelo y la toco estoy sintiendo… cuando la escucho reír, estoy viviendo, y cuando la escucho llorar la observo y pienso…
Pienso…
Este mes ha cambiado mucho… se busca sus pies, se los toca y vuelve a buscárselos… ella me ayuda a maravillarme de la vida, porque ella se sorprende de las cosas que ya damos por hecho…
para ella son nuevas y para mi, aunque mis pies no son nuevos, me ayuda a ser consciente de que los tengo y me ayudan a deslizarme entre los “tics tacs” del tiempo…
Y aunque ríe más que llora...
ya sabe cuando se queda sola, ya siente miedo… empieza a crecer a conocer y pronto empezará a volar…
Intentaré ayudarla a construir sus alas… cada día junto a su padre vamos “cociendo” su mundo para ayudarla a despegar…
Mientras tanto jugamos al avioncito con ella, ayudándola a despegar los pies de tierra, suspendiéndola por los aires… que sienta, que a veces, no todo es estable… “aterrando” para que vuelva a sentir los pies en tierra…
Se está preparando para la VIDA…
Navidad 2010
Es una historia larga, solo recuerdo que de ser mucho, pasamos a ser muy pocos…
Que de estar junto a mi madre a estar sin ella, simplemente porque su corazón estaba partido entre Venezuela y México, donde reside uno de mis hermanos con la camada de sobrinos más grande que tengo…
El fin de años, lo pasé junto a mi hermano con una botella de champan y brindando porque el siguiente año sería mejor….

Simplemente decidí no dejarme abatir por ese sentimiento de tristeza que muchos tienen en Navidad… Dije NO, Dije es HOY, AHORA y es mi momento…
Pero el momento llegó y mi condición para ese entonces fue:
“mamá en cuanto vea la primera lagrima, agarro el primer avión que encuentre”… Debo confesar que fueron unas Navidades maravillosas, estábamos todos los que quedábamos, más los nuevos sobrinos y los nuevos cuñados…
Hicimos lo que bien sabernos hacer… viajar sin destino y a la aventura…
Aquellas Navidades rompieron el estigma de las tristezas de mi madre…
No sé cómo he contado todo esto, ni como he llegado hasta aquí, simplemente sé, que este año, SI! Tal vez he enloquecido con las Navidades, no comprando compulsivamente regalos, o buscando en que gastar el dinero, NO, simplemente colocando el árbol de Navidad...

Cuatro meses
Àfrica es una niña como cualquier otro niño de cuatro meses, está bien, su desarrollo motor está acorde con su edad… no es, ni más ni menor, sin embargo no puedo dejar de sentir el síndrome de “la madre orgullosa” cuando la veo evolucionar, en esos momento salto corriendo a buscar la cámara y filmar un poco de sus avance, imagino que cuando esté grande, se dormirá con tantos “minivideos” . En fin, lo mejor de Àfrica es su sonrisa, esa que me regala cada mañana al despertar, esa que me dice que su corazoncito no conoce de maldades humanas, esa que me muestra que simplemente está limpia, relajada y que su única y potencial “preocupación” es comer y que le den mimos…