
Bueno… pero menos mal que llegó SRECK el salvador!!... el único príncipe que no se pasaba de rana a guaperas, buenazo, papasito!!... el único príncipe que es simplemente como es, sin caballo blanco ni nada por el estilo… y Fiona, su fiel y loca compañera… la más de la más, pasa de chica guapa a “gordita” y simpática, segura atrevida y audaz. Esa!, es la vida real…
Siento decir esto, pero es que hasta cuando esperas al príncipe azul? ese tipo no existe… nadie te salvará de una torre en llamas o de la bruja malvada… solo tu, única, individual, grandiosa, maravillosa, positiva y gran mujer eres capaz de todo y contra todo sin necesidad de caballos o besos encantados…
Cuando descubrí ese tesoro en mi pequeño cuento ya había besado a algunos falsos príncipes, ranas encantadas y demás… no necesité ningún encantamiento para encontrarme conmigo misma y darme cuanta que valgo por mi sin un él…
El caso es que cuando deje de creer en cuento de niña, conseguí un compañero de travesía que se atrevió a pedirle a esta “Fiona” un abrazo para toda la vida. Asumiendo que en este cuento que emprendemos juntos también somos seres individuales y que no todas las historias tienen que terminar con la trillada frase: “fueron felices y comieron perdices”… que en las historias hay de todo y los finales son según con los ojos que se miren…
Particularmente el camino del cuento que escribo (mi vida) lo miro con ojos de "amor"