Lenguaje de viajando conmigo

Siempre me ha gustado el lenguaje de la palabra escrita, de las imágenes que rondan el mundo en silencio, del amor que se expresa con dulzura, de los pinceles que difuminan colores a través de las almas, de las sensaciones de los olores cuando se cierran los ojos, del roce de la persona amada… Viajando conmigo es una bitácora por el mundo de mis sensaciones… me acompañas?

Solo puedo decir que cada nuevo destino con billete de vuelta, me enseña un pedazo de mi que desconocía.


Sensaciones en Ámsterdam

Con la intención de viajar en “plan económico”, en enero de este año hicimos la compra de un viaje a Ámsterdam… seis meses después estaba embarcando destino a la ciudad de los suecos de madera…
Ámsterdam huele a juventud traviesa y simpática… sus calles emanan antigüedad entre el aventurero bullicio de turistas, ciclistas, tranvía, coches, barcos y mercadillos… sus casas tan pegaditas unas a otras que parece como si se abrazaran e intimaran entre ellas… y si las miras desde lejos y con un poco de imaginación sus fachadas parecen rostros, algunas sonríen y todo!!
Me sorprendió mucho que siendo una ciudad donde esta permitida legalmente la venta (controlada) de marihuana y hachis, no se ve por las calles a la gente fumada y enloquecida… ciertamente se siente cierta alegría “diferente” pero nada que pueda parecer absolutamente peligroso… y contrariamente a lo que pueda creerse de una ciudad donde la marihuana está permitida, en los locales en que se expende no esta permitido el consumo de alcohol… y en los lugares de consumo de alcohol no está permitido el consumo de marihuana…
El barrio rojo o barrio Chino donde se concentran las prostitutas (legalizadas también) exhibiéndose en vidrieras, es absolutamente interesante… por el contexto puede creerse que es lo peor de Ámsterdam, pero es increíble ver a una ciudad conviviendo con sus familias, almacenes, cafes, tiendas, etc., alrededor de todo aquello… y más paradójico es ver cantidades de personas “normales como yo” junto a sus parejas viendo a aquellas chicas a través de los cristales mientras se insinúan al transeúnte… las calles del lugar están rodeadas de cámaras de vigilancia y no está permitido tomarle fotos a las “señoritas de las vidrieras”…
En el centro coexisten seductoramente tranvía, transeúntes, bicicletas, coches, barcos y tiendas… todo al mismo tiempo y en el mismo lugar… la primera sensación de aquel encuentro es un pensamiento que te dice “esta gente esta loca” pero luego que te acostumbras al ir y venir de aquellos protagonistas la sensación es de “esta gente es DONT WORRY BE HAPPY”…
Hay bicicletas para todos… para grandes, para chicos, para las parejas, para las disparejas, para los locos y no tan locos!!!...





Hay carriles bici que comunican a toda la ciudad y hasta fuera de ella… hicimos una excursión de 30 Km. ida y vuelta aproximadamente… era genial poder viajar en dos ruedas de la ciudad a un pueblo,
en busca de molinos y de su reflejo, bajo un sol estupendo y una brisa maravillosa que hacía olvidarme del dolor de “pompis” por estar todo el día sentada en el sillín de aquella bicicleta... después de conocer la población de los molinos, casas de madera llenas de antigüedades y tiendas artesanales entre árboles y flores, sentí que valió la pena el dolor de “culete” y el cansancio… y para rematar el día nos encontramos entre las calles de Ámsterdam otra vez con una exposición de grandes fotografías sorprendentes… definitivamente Ámsterdam es eso… sorprendente, mágica, divertida y traviesa… valió la pena cruzármela en mi camino aunque fueran solo por tres días…

1 comentario:

Pep dijo...

Hola Nany,

Gràcies per els teus comentaris, y per cert felicitats per els teus blogs, M’ha agradat molt aquest reportatge d'Amsterdam, no sols per les fotos sinó també per la teva descripció. Anar-hi es una assignatura pendent que tinc, y t’asseguro que el reportatge m'ha engrescat força !

Ànim i a seguir publicant. Salutacions, Pep.

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