Lenguaje de viajando conmigo

Siempre me ha gustado el lenguaje de la palabra escrita, de las imágenes que rondan el mundo en silencio, del amor que se expresa con dulzura, de los pinceles que difuminan colores a través de las almas, de las sensaciones de los olores cuando se cierran los ojos, del roce de la persona amada… Viajando conmigo es una bitácora por el mundo de mis sensaciones… me acompañas?

Solo puedo decir que cada nuevo destino con billete de vuelta, me enseña un pedazo de mi que desconocía.


Vietnam (Hanoi)

A penas llegamos a Vietnam y antes de salir del aeropuerto hicimos las respectivas visas de entrada, una vez pasados los “controles” –que no tienen nada que ver con los que hacen en el aeropuerto de Francia donde hicimos escala para tomar un avión con la compañía Vietnam Airlines, muy buena dicho sea de paso- en la salida nos esperaba un señor de rasgos asiáticos con un cartel que decía nuestros nombres, mediante señales nos dijo que iría por el coche y volvería… la verdad que no estábamos seguro si lo reconoceríamos puesto que todos los taxis se vestían igual y no era capaz de discernir entre unos y otros, a Dios gracias que él nos reconoció…así que con nuestras dos mochilas en la espalda como único equipaje, nos aventuramos a las “fauces” de esta aventura asiática.
El primer encuentro con la Capital de Vietnam (Hanoi) es alucinante… te puedes quedar pasmado de la cantidad de gente, motos y bicis que ves en la calles, después de casi 24 horas de viaje y un resfriado que me dejó tanto bailoteo de la boda… mirar por la ventana a través de aquel vehiculo que nos trasladaba al hotel me hacia preguntarme: ¿aquí pasaré mi luna de miel?...(jajajaja)



la ciudad estaba inmersa en una neblina que no logré comprender si era contaminación o condensación por el calor húmedo de la zona.

Llegados al Hotel y allí nos esperaba una chica vietnamita que hablaba castellano, nos alegró mucho saber que alguien al fin nos comprendía… no tuve miramiento para preguntar sobre la neblina y porque las chicas llevaban tapaboca… tras una sonrisa y algunas conjeturas no logré entender la respuesta, creo que ella no entendió mucho mi pregunta…
Después de una ducha y de reposar un poco salimos a echar un “vistazo”… nos quedamos “parados” en una esquina mirando con sorpresa lo que pasaba ante nuestros ojos!! Motos, motos y más motos… desorden, desobediencia, sonido y olores…


El primer día no nos atrevíamos a cruzar la calle, allí no respetan semáforos, señales, inspectores de transito, peatones, ni nada… se conduce tal como salga en el momento mientras todos pitan, sorprendentemente en este desorden no vi accidentes.
El secreto? Conducen muy despacio.
El secreto para cruzar la calle? Atreverte a caminar de espacio entre motos que te esquivan y sin miramientos ni prisas… todos pitan pero nadie se enfada…
Los Vietnamitas son tranquilos, sosegados, no les ves discutirse o enfadarse por nada, la característica numero “uno” es que siempre están en cuclillas… aunque hallan bancos, asientos o algo cómodo donde sentarse, ellos están en cuclillas, pueden pasar horas y horas en aquella magistral postura… yo con todo y gimnasio paso cinco minutos y se me pueden gangrenar las piernas (jajajajaja).

Otra característica de los Vietnamitas es que siempre le ves en grupos y de cara a la calle, lo mismo una barbería que un dentista; “siempre de cara a la calle”.

Los mercados son alucinantes hay de todo por todas partes sin descartar las “fulanas” motos. La comida en cartones por el suelo, ellos en cuclillas, los peces vivos en poncheras de agua, para que cuando los compres no dudes de la frescura de pescado… verduras, frutas, flores, juguetes, ropa, todo en un mismo espacio…

Muy a pesar de aquel desorden sorprende como son estupendamente puntuales. Las veces que quedábamos con alguna excursión o salida contratada, los guías y chóferes llegaban dos minutos antes de la hora concertada por mi parte les di un 10 en puntualidad. Es impresionante también como la gente intenta por lo menos decir algunas palabras en ingles, cuando íbamos por la calle los niños de apariencia de “dos años” cuando nos veían salían corriendo alegremente a decir “hello”… simpáticamente respondía a su saludo.
A pesar de la “pobreza” aparente, no hubo muchos niños que pidieran dinero, más que eso muchos corrían a venderte cosas… en las zonas turísticas lo único que de alguna manera nos molestaba era que la gente no para de ofrecer cosas “que no compraras”… hasta que al fin compras para que te dejen en paz. Pero después de vivirlo repetidas veces en la segunda ocasión ya no caes, hasta que un hombre minusválido te persigue largo rato vendiéndote unas postales que te rebajará hasta más de 80% de su precio si no le haces caso, y al final terminas dándole el dinero y dejándole las postales, para que otros turistas caigan en su insistencia de dar lastima.
Los vietnamitas también son muy deportistas, les puedes encontrar a las seis de la mañana en el paseo al lado del lago haciendo tai chi, corriendo y hasta aeróbic.
En cuanto a la comida, es sorprendente como a primera hora de la mañana pueden comerse un plato de arroz con verduras y vegetales igual que al mediodía. Los precios de la comidas son increíblemente baratos, hasta en los restaurantes lujosos, son muy baratos.
Los productos en general son muy económicos, la artesanía, la pintura, el arte, la comida… todo, pero eso sí cuando te ven la cara de extranjero el precio lo pueden llegar a multiplicar por ocho, hasta que lo descubres y te haces un rey del regateo, no por pichirrada si no por sentir que no te toman en pelo, de cualquier manera se puede sentir como ante sus ojos tenemos cara de “dólar”. Sin embargo no es difícil de comprender, es lo que el país le ha vendido de la imagen de los turistas… me hubiese gustado hablar vietnamita y poderles explicar que aunque antes sus ojos tenga cara de dinero, también tengo alma y sentimientos… pero la brecha lingüística no me ayudo mucho a ello y solo me quedó dibujarles una imagen dura e indolente ante sus insistencias.

4 comentarios:

Nat dijo...

Yo no hubiera aguantado mucho allí, o me atropellan o me pierdo entre la neblina, jeje. Ya tengo bastante con Barcelona. ¿Estuvisteis muchos días?.

carlota dijo...

Hola nany, gracias por tu visita...sabía que te había visto en algún sitio, y en cuanto he visto a Nat, digo...dale! Me lo he pasado estupendamente en tu Vietnam...gracias por tu magnífica descripción,...he seguido chusmeando, como dice una amiga argentina, y me ha gustado todo lo que he visto....me lo pasé fenomenal en tu boda, y el corte de pelo, genial. Seguiré por aquí. Un abrazo (me acaba de saltar un mensaje tuyo, jaja)

Agatha Blue* dijo...

Preciosas fotografías... Son de revista.

Agatha Blue*

montse dijo...

Qué bien has transmitido la esencia de lo que viviste en Vietnam. Lo describes muy bien y además lo ilustras con buenas tomas y por si fuera poco, nos muestras un pequeño reportaje de sus calles. Y así acabas de hacerte la idea, porque realmente parece que seas tu quien ha de cruzar la calle.
Gracias por compartirlo.
Un abrazo.

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