Lenguaje de viajando conmigo

Siempre me ha gustado el lenguaje de la palabra escrita, de las imágenes que rondan el mundo en silencio, del amor que se expresa con dulzura, de los pinceles que difuminan colores a través de las almas, de las sensaciones de los olores cuando se cierran los ojos, del roce de la persona amada… Viajando conmigo es una bitácora por el mundo de mis sensaciones… me acompañas?

Solo puedo decir que cada nuevo destino con billete de vuelta, me enseña un pedazo de mi que desconocía.


Puerto la Cruz

Acabo de llegar de clases y teóricamente “debería” empezar a “ejecutar” cosas para ir tachando la lista de “temas” pendientes que tengo en mi cabeza. Sin embargo y por mi carácter “rebelde”, ese que se ha ido engendrando con los años, me niego a hacerlo!! Jajajaja… si, me río… porque simplemente quiero recordar y refrescarme la memoria de mi último viaje a Venezuela…
Después de deshacer la mochila, y hablarles de los días en mi ciudad, en Catuaro y Mochima, aún nos quedaban dos días por aquellos lugares, días en que decidimos disfrutar al máximo posible. Así que después de salir de aquel pueblo perdido de Mochima, partimos una vez más hacia mi ciudad…
En la ida, pasamos por la Ciudad de Puerto la Cruz, esa ciudad que me dió cobijo en mis años de estudiante, cuando solo era una nena y no tenía ni la más mínima idea que me lanzaría a una vida tan lejana de mi tierra…
De camino fuimos parando por las playas de la carretera, llenas de cocoteros, kioskos y pocos bañistas…
Lánzaaaaaaaateeeeeeeee Puerto la Cruz Venezuela
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Una vez en la ciudad, la encontré cambiada, diferente, con otros aires, o puede ser que era yo la que había cambiado…
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Los canales de Puerto la Cruz P9240630_1
Tantas cosas viví en aquella ciudad, descubrirme independiente, compañera, amiga… pasar por sus calles me removió sentimientos olvidados, recuerdos escondidos en la cajita personal de la memoria…
Volvieron personajes del pasado, situaciones… fue una especie de “película” que pasó por mi alma…
Volviendo a casa, la tarde nos regalaba un sol estupendo en aquella carretera que se llevó la vida de uno de mis seres más amados…
Atardece en la carretera
No había pasado por allí desde entonces… casi siete años y no puedo negar que el alma se me rompía en pedazos… si la recogieran con una “pala” aseguro que muchos fragmentos se quedaron en aquel lugar, y crecieron raíces que se han convertido en árboles llenos de ganas de vivir…
Y allí estaba yo, fotografiando la tarde mientras el coche no se detenía…
Se marcha el sol y no nos detenemos
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5 comentarios:

Cora dijo...

que fotos mas bonitas!!! sobretodo esas del atardecer... siempre he creido que viajar es la mejor forma de ampliar nuestros conocimientos sobre otras culturas y me encanta, veo que tu lo haces a menudo, eres muy afortunada!!!

Anónimo dijo...

Hola Nany:
No te conozco personalmente, pero gracias a Robert que me ha enviado el enlace para visitar tu blog, he podido ver, no solamente HERMOSISIMAS fotos, sino leer y recordar mis sentimientos de mi último viaje a Venezuela. Desde que me vine a España no habia vuelto (5 años y medio) y leer tu relato me "movio el suelo"... Y si, vi las cosas muy cambiadas, pero no a mi gente, esa seguia siendo la misma, con su cariño, sus abrazos, su carisma...
Gracias por ofrecernos esto tan bonito.
Saludos de una "Sanantoreña" en Madrid...
Anabel

Nat dijo...

Tú di que sí. Que te apetece recordar tu viaje a Venezuela, pues hazlo. Ya tendrás tiempo para todo lo demás.

Un beso

Sureña dijo...

Qué tierra tan preciosa tienes :)

Y qué bien sabes disfrutar de ella...

Besicos

PIER BIONNIVELLS dijo...

Holaaaaaaaaa.
Unas fotos de mas d elindas..
TANTOS RECUERDOS HERMOSOS..
No los pierdas nunca..
Un abrazote.

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