Volví a dejarme mojar por sus lluvias torrenciales en la noche en que volvimos de comer con la familia, salí como niña descalza a las calle de mi vieja casa a dejarme empapar por la vida…
Al día siguiente partiríamos al pueblo de mi Madre, Catuaro, un pequeño pueblo perdido entre las montañas del estado Sucre, cuya Iglesia Colonial en ruinas data de 1766.

A nivel de Arquitectura es un pueblo abandonado, con huecos en sus calles y con un trasporte público exento de comodidades, horarios y destino fijo… sin embargo y a pesar de la soledad, calma y tranquilidad que respira, sus calles no dejan de vestirse de colores muy luminosos como reflejo de la alegría de su gente…
Todos sonríen, bromean y te abrazan, todos te invitan a comer y se alegran de verte volver… sus abrazos fuertes, se quedan marcados en el alma… esa alma que jugó de niña y adolescente entre sus calles…

Quedan pocos que puedan contar esas largas historias… llegan nuevas generaciones que solo visitan el pueblo durante el fin de semana, y entonces aquel paraíso de silencio y tranquilidad semanal, se convierte en fiesta y alegría de niños correteando por las calles en sábados y domingos, se encienden las músicas para que se escuche hasta lo más alto de las montañas, y si hay alguna celebración, como fue el caso de nuestra visita en aquella ocasión, pueden pasar toda la noche tirando cohetes sin parar…
Es un pueblo que pasa de la calma al desorden en cuestión de un segundo… y aunque muchas veces no hay agua y también se va la luz, contratiempos “importantes” para cuando hay invitados, particularmente me quedo con el amor a los recuerdos que llevo dentro, cuando estuve en sus calles y aquella vieja casa de bahareque y techos altos que acogió a mi abuela en la crianza de sus hijos.
En aquellos días en el pueblo de mi madre, después de 18 años volví al caminar entre las piedras del río…
lleno de mariposas, libélulas y hermosas miniaturas que no olvidé fotografiar…
También celebraban la fiesta de la Virgen del Valle y la sacaron a pasear por sus calles, se celebró una misa que se llenó de feligreses…




La siguiente parada será Mochima.